El silencio del inocente

Bateson
Hace cuatro años, en noviembre, mi perra Bruma tuvo cachorros. Uno de ellos, Bateson, estaba destinado a mi entrañable amigo Ale. Sería nuestro perro, que cuidaría él en Buenos Aires.

Por esas cosas de la vida, Bateson se enfermó, empezó con problemas renales. Anahí, la vete que le hizo la ecografía en su pequeño cuerpito de 30 días, con todo el dolor del mundo, me dijo que sus riñoncitos y vejiga estaban muy comprometidos y que no iba a vivir. Minutos después, llorando como loca, mirando ese peluchito marrón que tenía en mis brazos, lo llamé a Ale y decidimos que no lo mande a Buenos Aires, que si se iba a morir, mejor que esté con su mamá Bruma y su hermano Satélite hasta sus últimos días. Le vaticinaban vida corta, no más de unos meses.

Bateson Bebé

Recuerdo que era verano, recuerdo los innumerables viajes desde Playa a Trelew con Bateson en mi falda, para que no llore durante el viaje, yendo a ver a los vetes. Eduardo, el vete de cabecera, me sugirió, como última esperanza, probar con unas pastillas para humanos, que podrían fortalecer su vejiga y ayudarlo a hacer pis. Y así fue como empezó, de a poco, a vaciar su gran vejiga. Bateson estaba débil, cuando todos corrían él siempre quedaba atrás. Sin embargo, a fuerza de mucho amor y cuidado, empezó a mejorar, hasta que llegó a desbordar de energía, se recuperó, corría más que ninguno, se convirtió en el macho alfa de la familia perruna, nadaba como nadie.

Era tímido y arisco con casi todos, salvo conmigo. Habíamos establecido un vínculo muy especial a fuerza de amor y ganas de vivir. Me miraba con sus ojitos amarillos y redondos, me pedía mimos. Y se quedó, y vivió. Yo le mandaba fotos a Ale, le contaba vía sms cada vez que se metía al mar y atrapaba algún pájaro que eran su debilidad.

Finalmente, logramos organizarnos, y la semana pasada, Ale vino a quedarse en mi casa toda la semana, a cuidarlo mientras yo me iba de vacaciones. Se conocieron, se quisieron, se disfrutaron.

Ale y Bateson

El domingo volví de vacaciones y me reincorporé en mi rol de responsable perruna. Los mimé, les di carne y retomamos nuestra rutina de siestas juntos y paseos. Ayer, fuimos al Elsa, donde Bateson nadó como loco en el río. Disfrutó y corrió con esa alegría que siempre tuvo, con esa inocencia que tienen los perros, esa ternura sin maldad. Anoche, corrió liebres, otra de sus debilidades y luego, vinieron todos a dormir.

En la mitad de la noche escuché un llanto y bajé, pensando que alguno tendría ganas de salir a hacer pis. Pero me encontré a Bateson trabado en el baño, con la cabeza entre la pared y el inodoro, en una insólita posición de la que no podía zafar. Estaba desesperado. Se calmó cuando me vio y con cuidado, logré destrabarlo. Estaba agitado y asustado. Era una noche cálida, así que cuando se calmó un poco, los saqué a los dos, a él y Sati a dormir a su jaula afuera, para que tome aire y esté más fresco. Pero esta mañana, amaneció muerto.

No se qué pasó, si fueron convulsiones, un paro cardíaco o que, si tuvo que ver con su problema de riñón. No estaba envenenado, no tenía síntomas.

Bateson era particular, amaba a su mamá Bruma, jugaba como loco con su hermano Sati. Le tenía miedo a Gaudí, el gato de la casa. Dormía todas las noches en la bañera.

Bateson y Sati

Y se fue mi peluchito marrón. Tengo una tristeza infinita. El resto de la familia perruna anda con las orejas caídas y yo no paro de llorar. Cuatro años de querernos fueron demasiado cortos. Vivió feliz, suelto, libre, salvaje, lleno de mar. Lo vamos a extrañar muchísimo.

Bateson y el precipcio

Bateson

12 Febrero 2008 | Bichos | Comments

12 Responses to “El silencio del inocente”

  1. 1 aleli 12 Febrero 2008 @ 1:39 pm

    Sin duda Bateson tuvo una vida hermosa. Se le rió a los pronósticos durante 4 años: un rebelde de ley! Nunca tuve perro, pero el día que eso ocurra, me gustaría que fuera como él. El tiempo y los lindos recuerdos irán disipando tu tristeza. Y hoy, o mañana, el resto de la familia perruna reclamará tu atención y los juegos volverán. Gracias por compartir esta historia!

  2. 2 InterLink Headline News 2.0 — Interlink Headline News Nº 4761 del Martes 12 de Febrero 12 Febrero 2008 @ 3:42 pm

    [...] Aqui la despedida de Flopi . [...]

  3. 3 Un hijo perro de corto plazo. In memoriam Bateson — Filosofitis 12 Febrero 2008 @ 5:51 pm

    [...] Aqui la despedida de Flopi . [...]

  4. 4 Miranda 12 Febrero 2008 @ 6:36 pm

    Puente del Arco Iris - Autor desconocido

    Justo al lado del Cielo hay un lugar llamado El Puente del Arco Iris.
    Cuando un animalito que ha sido especialmente cercano a alguien muere, va al Puente del Arco Iris. Allí hay praderas y colinas para que todos nuestros amigos especiales puedan correr y jugar juntos. Hay suficiente comida, agua y luz de sol, y nuestros amiguitos están calentitos y cómodos.
    Todos los animales que estaban enfermos o muy viejos recuperan la salud y el vigor; aquellos heridos o lisiados vuelven a ser fuertes otra vez, a la vez que nosotros los recordamos en nuestros sueños.
    Los animales son felices, excepto por una pequeña cosa: cada uno extraña a aquella persona tan especial que dejaron atrás.
    Todos ellos corren y juegan juntos, pero llega el día en que uno de ellos de repente se detiene y mira a la distancia. El brillo en sus ojos es intenso; su cuerpo empieza a estremecerse.
    Súbitamente se sale del grupo, volando sobre el verde césped, cada vez más rápido.
    Es que te ha reconocido, y cuando finalmente tú y tu amigo especial se encuentran, se abrazan el uno al otro en alegre reunión, para nunca jamás ser separados. Besos de felicidad llueven sobre tu cara; tus manos vuelven a acariciar la amada cabeza, y de nuevo miras aquellos confiados ojos, que hace tiempo se fueron de tu vida, pero nunca estuvieron ausentes en tu corazón.

    Es entonces cuando cruzan juntos el Puente del Arco Iris…

  5. 5 Marina 13 Febrero 2008 @ 9:31 am

    “Disfrutó y corrió con esa alegría que siempre tuvo, con esa inocencia que tienen los perros, esa ternura sin maldad.” … qué belleza…
    Cuatro años que imagino intensos y maravillosos, que se regalaron mutuamente. Qué linda nota que nos deja también compartir un cachín y mandarles un abrazote desde el otro lado del mar.

  6. 6 Carina Maguregui 13 Febrero 2008 @ 1:44 pm

    Qué maravilla saber de la existencia emocional de ese Puente del Arco Iris que uno de estos posts nombra. Allí está Bateson ahora, junto a todos nuestros seres amados. Te mando besos, mimos y abrazos dulce perrito de Flopi, hijo de Bruma, compañero del mar. En el Puente correrás con todos mis animalitos, los que amé, amo y amaré siempre como ellos a mí, a nosotros. Hasta pronto criaturas adorables, son nuestros tesoros. Gracias por hacer brillar la vida.

  7. 7 Flopi 14 Febrero 2008 @ 7:36 pm

    De a poco vamos rearmando nuestra vida sin él. Está enterrado en el jardín, del lado de afuera de la jaula, libre como a él le gustaba. Tiene una retama enana sobre su tumba, que crecerá alocada como sus orejitas cuando saltaba y llena de flores amarillas como sus ojos.

    Sati de a poco está aprendiendo a jugar con Bruma y conmigo.

    Gaudí se me sube en la falda en mis largas tardes de llanto.

    Lo extrañamos y seguirá por mucho tiempo más el recuerdo de esa fortaleza, energía, alegría y ganas de vivir que tuvo hasta último momento.

  8. 8 Olga 15 Febrero 2008 @ 5:20 pm

    Iba a ser un querido perro urbano que quiza caminara por Coronel diaz con un paseador y que, a lo mejor, disfrutaria de algun fin de semana campestre, pero, por circunstancias de su vida, fue un perrito patagonico que corria liebres por espacios sin limites y se bañaba en mares bravios y rios correntosos.
    Tuvo la suerte de tener una gran familia; la canina, ya que vivio toda su vida con su mama Bruma y su hermano Sati y la humana, que formamos todos los que lo quisimos y, sobre todo, dos personas especiales para quien el era especial: Florencia y Alejandro. Flo, que lucho a brazo partido para salvarle la vida cuando era chiquito de una muerte anunciada y le dio una vida feliz, llena de amor, mimos y viajes en los que tenia la tierra, el mar y el cielo para el solo. Alejandro, el dueño que no pudo ser, pero que lo sintio tan suyo que le puso su nombre. Y claro, tratandose de Alejandro no le iba a poner Pepe o Toto, paso a ser Bateson, si no me equivoco, nombre de un antropologo norteamericano famoso. Hace unos dias Alejandro estuvo aca y pudo disfrutar de su perro de tutelaje compartido conociendolo, paseandolo y mimandolo al extremo de sentarlo en el asiento de adelante del auto porque a Bateson le gustaba….
    Tuvo una vida envidiable para un ser vivo, amado, libre, independiente, que nos deja, mas alla de una gran tristeza, una gran sonrisa de ternura al recordarlo. A mi me queda el recuerdo de su ultimo dia dia vida, nadando a contracorriente en el Rio Chubut, jugando con las algas y corriendo entre coirones con Bruma, Sati y Niceto. Hoy descansa en el jardin de su casa al lado de una retama que lo cubrira de flores amarillas. Si, estoy segura que esta en el espacio al que van los perros que fueron feleces.

  9. 9 Silvina 18 Febrero 2008 @ 10:18 pm

    Conoci a ese bebe hermoso y se que ahora estará en un lugar muy lindo porque fue un perro bueno, se brindaba a las personas que quería.
    Recuerdo cuando fuimos a Piramides, tengo una foto con él en el mar. Cuando seguia al kayac junto a su mama y hermano por la costa del Elsa. La foto de cuatro cabezas al reresar de Piramides. Me quedan muchos recuerdos de Bateson y e esa familia encantadora con mucho amor.
    Feliz viaje Bateson.

  10. 10 Jorge Arabito 21 Febrero 2008 @ 6:56 pm

    Amamos los perros. Y cuando recuerdo mi infancia, cada edad se enlaza con un recuerdo de alguno de los que tuve. Años despues, lei en un libro que estaba en una casa donde pare, en la costa, que hubo un pacto no escrito, hace 10.000 años entre perro y hombre. El nos iba a dar vigilancia y nosotros los cuidariamos. Pero en el camino, ocuparon un luagr en nuestro corazon y nosotros en el suyo.
    Ese libro decia algo que no se si es cierto, pero mereceria serlo: que los perros son los unicos animales cuyas crias, no huyen de nosotros (como los conejos). Algo asi como que vienen domesticados de nacimiento. Saben, en sus genes, que no les vamos a hacer mal. Que los amamos, y ellos, tambien. Te acompaño en el dolor.

  11. 11 aneta 25 Febrero 2008 @ 10:33 pm

    soy tan de los perros como de mis amigos. siempre en mi casa hubo hay y habrá más de dos. Hace un mes uno viejito, Fidel o “el fidi” o “la vieja”, tuvo la cortesía de perderse para no enfrentarnos con su muerte. Cuando mis hijos vuelven de sus casas a casa son ellos los que los besuquean y revuelcan por nosotros que sentimos ciertos pudores.Nos gusta caminar por la playa acompañados por sus trajines y corridas. Pequeños placeres que acá (como uds más al sur todavía) podemos regalarnos. Alejandro, nobleza obliga, me gusta navegar y mis borders se llaman Timon y su hija Socaire (muy difícil, mi hija simplificó y le dice “nena”).Cosas de humanos perrunizados. un abrazo. aneta desde Bahia Blanca
    Mirá adonde caí buscando voces de Castoriadis !!!!Seguramente nos hubiera comprendido..

  12. 12 Valeria 10 Junio 2008 @ 8:47 pm

    Llegué a esta página desde el blog de Carina Maguregui, una amiga, una grande. Me conmovió lo de los perros en Playa Unión. Y eso me llevó a la historia de Bateson. Estoy en la oficina, son las 20.30 hs y me quedé un largo rato mirando en el monitor los ojos de ese perrito, pensando largamente en lo mucho que nos importan nuestros bichos y en lo mucho que nos dejan como enseñanza.
    Y me acordé de algo que les mandé a mis amigos, ya hace casi 6 años, cuando se murió mi gato Emilio, un gatazo. Lo busqué entre mis mails viejos y lo encontré. Hay algo de eso entre la historia del arco iris que alguien mandó y el cielo de los gatitos que es también el de los perritos, al fin y al cabo.
    No es una pieza literaria, obviamente. Es nomás lo que les mandé a mis amigos, un rato después de despedirlo a Emilio, el gato que me permitió acompañarlo durante sus casi 18 años de vida.
    Ahí va lo del cielo y los gatitos:

    >>Estoy convencida, de que hay un cielo de los gatitos, adonde todo transcurre entre gatos, por momentos en armonía y por momentos a las patadas. En el cielo de los gatitos no hay líderes de la patota, pero sí hay ancianos de la tribu más sabios. En el cielo de los gatitos, se puede conseguir lo que a uno más le gusta.
    Emilio debe estar ahora en el cielo de los gatitos, buscando queso blanco doble crema, jamón, pollo, atún, un almohadón suave y un buen lugar adonde rascarse las uñas.
    >>En el cielo de los gatitos, Emilio va a volver a ver de nuevo y va a caminar como si nada, sin que las patitas se le caigan.
    >>No se despidió mucho, pero le gruñó lo suficiente al veterinario como para que entendiera que él era Emilio el gato, un gatazo fiero y de carácter y que no se iba a ir así como así.
    >>Era un gato de clase media, así que no tenía muchos bienes que legar, salvo su plato y su alfombra y muchas fotos, las cuales yo, su dueña, guardaré convenientemente.
    >>Ahora debe estar con mi gata Misha la gris y mi gato Sheli el bueno, charlando de la vida y de los
    pajaritos que nunca pudo cazar pero hubiera querido.
    >>A veces es preferible despedirse a tiempo, aunque duela. Duele aprenderlo y duele hacerlo. Y no siempre queda claro por qué es necesario.
    >>Aunque pasen los años y pasen los años y se sumen los años, a mí no me queda muy claro esto de que las cosas se terminan, la gente se termina, los sueños se terminan. Y entonces sigo pensando, como me explicó alguna vez una vecina en
    Paternal cuando yo tenía 4 años, que hay un cielo, a donde va la gente y a donde van los gatos.
    >>Ojalá que también, en el cielo de los gatitos, alguien les rasque el lomo con cepillos.

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